miércoles, 8 de julio de 2026

CONICET UNLP investigadores se preparan para la nueva era de “alta luminosidad” de la física de partículas

 

 HL-LHC tiene previsto comenzar a operar en 2030 y aumentará la intensidad, o luminosidad del colisionador, lo que resultará en un volumen de datos seis veces mayor al actual. Foto: gentileza investigado

Investigadores del CONICET y la UNLP se preparan para la nueva era de “alta luminosidad” de la física de partículas

Bajo la dirección de la investigadora María Teresa Dova, forman parte de la colaboración ATLAS, uno de los experimentos más importantes del Gran Colisionador de Hadrones (LHC, CERN) y uno de los instrumentos científicos más grandes y complejos jamás construidos. 

El proyecto encara una ambiciosa transformación y tiene previsto comenzar a operar en 2030 con un volumen de datos seis veces mayor al actual.

La colaboración ATLAS del Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés) es uno de los experimentos más importantes del CERN (antigua sigla en francés para Organización Europea para la Investigación Nuclear) y uno de los instrumentos científicos más grandes y complejos jamás construidos: 40 metros de longitud y unos 25 metros de altura. 

Fundado por el científico suizo Peter Jenni –su primer director–, el proyecto se centra en el estudio de las partículas elementales de la materia y las fuerzas fundamentales que rigen nuestro universo. 

Sus sistemas de vanguardia rastrean partículas producidas en colisiones de partículas a energías sin precedentes, lo que permite grandes descubrimientos como el bosón de Higgs y la búsqueda de nueva física más allá del Modelo Estándar. 

Desde 2006, expertos del CONICET y la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) en el Instituto de Física La Plata (IFLP, CONICET-UNLP), bajo la dirección de la investigadora del CONICET María Teresa Dova, han estado a la vanguardia de las investigaciones de ATLAS aportando importantes innovaciones como la medida de las propiedades del bosón de Higgs y la búsqueda de nuevas partículas e interacciones, así como el desarrollo de componentes de electrónica en la frontera de la tecnología.

El pasado 26 de junio, ATLAS registró las últimas colisiones protón-protón del LHC, y este –un día después– aceleró sus últimos protones. 

Estos hitos cierran un capítulo extraordinario en la física de partículas e inician una ambiciosa transformación tanto del LHC como de sus experimentos: el LHC de Alta Luminosidad (HL-LHC). 

HL-LHC tiene previsto comenzar a operar en 2030 y aumentará la intensidad, o luminosidad del colisionador, lo que resultará en un volumen de datos seis veces mayor que el disponible actualmente. 

Como el mayor experimento del LHC, ATLAS también se transformará para gestionar este enorme flujo de datos mediante una ambiciosa actualización.

“El HL-LHC marcará el rumbo de la física de partículas durante las próximas décadas, y prepararse para ello es una de las empresas científicas más ambiciosas que nuestra colaboración ha emprendido jamás”, afirma Stéphane Willocq, portavoz de ATLAS

“Para registrar datos en estas condiciones extremas, los sistemas fundamentales del experimento ATLAS han sido reinventados por completo. 

Esto nos permitirá seguir ampliando las fronteras del conocimiento, explorando los límites de nuestras teorías actuales y buscando respuestas a las preguntas que estas dejan abiertas”.

El colosal esfuerzo de ingeniería para preparar los experimentos para el HL-LHC es solo una parte de la historia. 

Mientras los equipos de las diversas instituciones transforman el experimento para el HL-LHC, a su vez, se intensifica la actividad para analizar los enormes conjuntos de datos recopilados en el LHC. 

A lo largo de su vida útil, ATLAS ha registrado más de 50 millones de billones de colisiones protón-protón. 

“Gracias a este rico acervo de datos, los próximos años estarán entre los más productivos científicamente en la historia del experimento”, se entusiasman desde la colaboración.

El experimento ATLAS es gestionado por una colaboración global de miles de integrantes pertenecientes a institutos de todo el mundo, en la que participan más de 1.600 estudiantes de maestría y doctorado. 

Durante más de 20 años, investigadores del CONICET y de la UNLP han contribuido a su funcionamiento, al desarrollo de software y sistemas de disparo, a mediciones de precisión y a la búsqueda de nueva física.

“El éxito de ATLAS se basa en una colaboración internacional dinámica, donde la ciencia básica y los desarrollos tecnológicos de frontera se retroalimentan con un objetivo común: la búsqueda de conocimiento”, señaló María Teresa Dova, investigadora del CONICET en el IFLP y líder nacional de la colaboración argentina. 

“Estamos orgullosos de las contribuciones vitales que nuestro equipo ha realizado al programa científico de ATLAS”, añadió Hernán Wahlberg, investigador del CONICET en el IFLP y participante del experimento.

La actualización de ATLAS para el HL-LHC requerirá una de las campañas de ingeniería más complejas en la historia del CERN. Investigadores de los institutos asociados a ATLAS en todo el mundo han estado diseñando, construyendo y probando la próxima generación de tecnologías de detección, las cuales ya se están trasladando al CERN para su instalación. 

Esta renovación incluye un nuevo sistema de seguimiento de trazas interno, totalmente basado en silicio, con 5 mil millones de canales de lectura; un innovador detector de temporización de alta granularidad, con una resolución temporal de entre 30 y 50 picosegundos; y un sistema de selección de eventos de última generación basado en hardware programable, capaz de seleccionar eventos a una tasa de 1 MHz. 

“Es un programa ambicioso y sumamente complejo que exige la participación activa de toda nuestra colaboración; miles de miembros de ATLAS en todo el mundo han estado involucrados en estas actividades”, afirma Benedetto Gorini, coordinador de la actualización de ATLAS.

El CONICET y la UNLP se mantienen a la vanguardia de los esfuerzos científicos y técnicos del experimento, contribuyendo a preparar uno de los instrumentos científicos más sofisticados del mundo para los descubrimientos de la próxima década. 

Argentina desempeña un papel clave en esta transformación mediante su trabajo en el nuevo sistema de adquisición de datos y disparo. 

Investigadores e ingenieros del CONICET y la UNLP han sido responsables del diseño del firmware para placas FPGA y del sistema de fibras ópticas para interconectar el sistema de disparo en su primer nivel para la transmisión y procesamiento instantáneo de señales. 

Esto permite garantizar que ATLAS pueda registrar datos en el desafiante entorno del HL-LHC, donde se producirán hasta 200 colisiones protón-protón simultáneas, 40 millones de veces por segundo.

“La contribución del Laboratorio de Física de Altas Energías del IFLP está ayudando a equipar a ATLAS para una escala de exploración física totalmente nueva”, señala Facundo Lucca, profesional del CONICET en el IFLP e ingeniero responsable. 

“Las tecnologías que desarrollamos hoy permitirán realizar mediciones de precisión y abrirán el camino a los descubrimientos de las próximas décadas, teniendo a su vez aplicaciones de impacto en el medio socio-productivo”, destaca Fernando Monticelli, investigador del CONICET en el IFLP, a cargo del laboratorio local.

“El enorme conjunto de datos aún sin analizar del LHC sustentan un programa de análisis físico rico y diverso que abarca una amplia gama de temas, desde mediciones de precisión del bosón de Higgs hasta la búsqueda de fenómenos poco comunes que podrían apuntar a una física más allá del Modelo Estándar”, afirma Kerstin Tackmann, coordinadora de física de ATLAS

Los investigadores seguirán desempeñando un papel central en este programa a través de su trabajo en la física del Higgs y en nuevas búsquedas. 

“Estamos entrando en un periodo apasionante de la historia de la física de partículas”, señala Francisco Alonso, investigador del CONICET en el IFLP y parte de la colaboración. 

“Nuestros análisis abordan algunas de las cuestiones más fundamentales de la naturaleza”, afirman con entusiasmo Jean-Yves Beucamp, Tomas Buratovich y Fran Casinesse, becarios del CONICET en el IFLP, quienes realizan sus doctorados en el experimento.

Mientras una etapa del LHC llega a su fin, otra se prepara para comenzar. 

“La fortaleza de ATLAS reside en su gente”, concluye Willocq. 

“Al emprender el camino hacia la era del HL-LHC, lo hacemos con confianza, sabiendo que nuestros esfuerzos conjuntos han dado lugar repetidamente a importantes avances científicos. 

Los años venideros estarán marcados tanto por descubrimientos científicos extraordinarios como por notables logros técnicos”, cierra.

CONICET

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martes, 7 de julio de 2026

Nanotecnología aplicada al agro Buscan hacer más eficiente el uso de fertilizantes

  

 Micrografía TEM de las nanocápsulas minerales. Se distinguen las cavidades internas destinadas a la incorporación del nutriente, mientras que la propia estructura de la cápsula está constituida por elementos

Nanotecnología aplicada al agro BBuscan hacer más eficiente el uso de fertilizantes

El proyecto de científicos del CONICET y la Universidad Nacional del Litoral, que ya cuenta con varios convenios I+D con empresas del sector agrícola, avanza hacia la producción a gran escala con ensayos prometedores en cultivos de trigo y maíz.

Los investigadores del CONICET Gonzalo Berhongaray, del Instituto de Ciencias Agropecuarias del Litoral (ICIAGRO, CONICET-UNL), y Gustavo Mendow, del Instituto de Investigaciones en Catálisis y Petroquímica (INCAPE, CONICET-UNL), trabajan conjuntamente en un proyecto que busca hacer más eficiente el uso de fertilizantes en el agro a través del desarrollo de nanocápsulas que puedan contener las nutrientes que necesitan los cultivos y liberarlas de manera gradual.

Se trata de científicos que se desempeñaban en distintos ámbitos, con diferentes experticias: Berhongaray, se especializa en manejo de suelos, fertilidad y procesos biogeoquímicos asociados a la producción agrícola, mientras que Mendow tiene una amplia trayectoria en el campo de la nanotecnología y el desarrollo de sistemas de encapsulado y liberación controlada de compuestos.

Gustavo Mendow junto a Lourdes Vergara y Bárbara Sánchez quienes integran el Grupo de desarrollos e innovación de procesos químicos aplicados del INCAPE.

Hace algunos años comenzaron a trabajar juntos bajo la hipótesis de que “fertilizar mejor, no necesariamente es fertilizar más”. 

Los investigadores notaban que una parte importante de los fertilizantes aplicados no era aprovechada por los cultivos, que existían pérdidas en el suelo y que los costos de fertilización eran crecientes. 

El punto de partida fue una pregunta técnica, pero también estratégica para la agricultura argentina: ¿cómo aumentar la eficiencia del uso de nutrientes y reducir pérdidas al ambiente?

La idea inicial fue desarrollar sistemas nanoestructurados capaces de proteger nutrientes, modular su liberación y mejorar su interacción con la planta y el suelo. 

“Una de las plataformas más innovadoras dentro de este campo es el uso de nanocápsulas minerales fertilizantes cargadas con urea. 

A diferencia de otros sistemas de encapsulación donde la matriz actúa únicamente como vehículo de transporte, en este caso la propia nanocápsula constituye una fuente nutricional para la planta. 

La estructura mineral aporta nutrientes de manera gradual, mientras que la urea incorporada en su interior proporciona nitrógeno de forma controlada. 

Como resultado, se obtiene un sistema multifuncional capaz de suministrar simultáneamente tres nutrientes esenciales para el crecimiento vegetal a partir de una única formulación”, explica Mendow.

“La elevada superficie específica y las propiedades fisicoquímicas de estas nanocápsulas permiten adsorber y retener nutrientes de manera eficiente, reduciendo la velocidad de liberación en comparación con los fertilizantes tradicionales. 

Esto favorece una mayor permanencia de los nutrientes en la zona radicular y disminuye significativamente las pérdidas por volatilización de amoníaco, lixiviación de nitratos y fijación en el suelo. 

La liberación gradual del nitrógeno permite además una mejor sincronización entre la disponibilidad del nutriente y la demanda del cultivo, aumentando la eficiencia de uso del nitrógeno y mejorando el retorno económico de la fertilización”, aclara el investigador.

Gonzalo Berongaray (ICIAGRO-CONICET/UNL)

Los primeros desarrollos y los ensayos a campo

El proyecto comenzó con el diseño de formulaciones, síntesis de materiales, validaciones físico-químicas y ensayos en condiciones reales de producción. 

Desde el inicio hubo una decisión deliberada de evitar que el proyecto quedara encerrado en el laboratorio, por eso, gran parte del trabajo se enfocó en validar tecnologías directamente en campo, trabajando sobre maíz, trigo, soja, cultivos intensivos, y distintas estrategias de fertilización.

Los ensayos buscaban responder una serie de preguntas concretas: ¿se puede reducir dosis manteniendo rendimiento?, ¿se mejora la absorción de nutrientes?, ¿se modifica la dinámica del fertilizante en el suelo?, ¿qué impacto tiene sobre calidad de cultivo?, ¿cuál es el efecto económico para el productor? 

A medida que aparecieron los primeros resultados, el proyecto comenzó a consolidarse.

Uno de los hitos importantes del proceso fue el desarrollo de tecnologías propias y la presentación de la patente “Composición fertilizante y su proceso de obtención”, vinculada a formulaciones nanoestructuradas para uso agrícola. 

Ese proceso implicó integrar capacidades muy distintas: nanotecnología, química de materiales, fisiología vegetal, fertilidad de suelos, microbiología y validación agronómica a escala real.

Pronto, el proyecto dejó de ser solamente una línea experimental para convertirse en una plataforma tecnológica con potencial de transferencia. 

Los estudios y ensayos se desarrollaron en Santa Fe, articulando al CONICET con universidades, empresas y productores. 

El trabajo involucró investigadores, becarios, estudiantes, técnicos y empresas, que aportaron desde distintas disciplinas. 

La lógica siempre fue interdisciplinaria. 

En lugar de pensar la nanotecnología como un desarrollo aislado, se trabajó sobre problemas concretos del sistema productivo tales como eficiencia de fertilización, sustentabilidad, reducción de pérdidas, impacto ambiental y escalabilidad.

Lourdes Vergara (INCAPE-CONICET/UNL) manupilando el equipo de reacción para síntesis de nanopartículas.

Financiamiento y crecimiento

Con el avance del proyecto comenzaron a llegar distintas instancias de financiamiento y reconocimiento. 

El grupo obtuvo apoyo a través de convocatorias nacionales y articulaciones público-privadas orientadas a innovación tecnológica, escalamiento y validación. 

Entre ellas: proyectos de investigación y desarrollo, convocatorias orientadas a transferencia, iniciativas vinculadas a bioinsumos y nanotecnología y programas de articulación entre ciencia y sector productivo. 

En este marco, se celebraron tres convenios I+D con la empresa agrícola entrerriana Berardo Agropecuaria, como otros con empresas del sector.

En paralelo, el equipo fue ampliando la agenda de trabajo: nano y microencapsulados, fertilizantes de liberación controlada, biofertilizantes, encapsulado de microorganismos, bioinsecticidas y tecnologías asociadas a eficiencia de uso de nutrientes.

Lourdes Vergara (INCAPE-CONICET/UNL) manupilando el equipo de reacción para síntesis de nanopartículas.

“El proyecto nunca se pensó solamente como ‘hacer nanopartículas’, la pregunta de fondo siempre fue cómo desarrollar tecnologías que permitan producir más eficientemente y con menor impacto ambiental. 

Eso implicó discutir permanentemente cuestiones como la escalabilidad industrial, costos reales, adopción por productores, compatibilidad con maquinaria, estabilidad de formulaciones, regulación y validación agronómica robusta”, señala Mendow. 

Esa combinación entre ciencia básica, ingeniería y validación en sistemas reales es una de las características más distintivas del proyecto.

Actualmente se continúa trabajando en la optimización del proceso productivo de nanopartículas y realizando ensayos en trigo y maíz para continuar validando el producto a gran escala. 

El equipo de trabajo está conversando con empresas de Argentina dedicadas a la producción de fertilizantes para que apoyen y financien la salida al mercado del producto.

Gustavo Mendow (INCAPE-CONICET/UNL) en su laboratorio en el CCT CONICET Santa Fe junto al equipo de reacción para síntesis de nanopartículas.

“La historia del proyecto refleja algo que ocurre frecuentemente en el sistema científico argentino: desarrollos de frontera construidos desde vínculos humanos, interdisciplinarios y muchas veces improbables. 

Dos investigadores de disciplinas distintas construyeron una línea de investigación aplicada con impacto potencial sobre uno de los sectores productivos más importantes del país. 

También muestra la capacidad de CONICET y las universidades públicas para generar conocimiento que no queda únicamente en publicaciones científicas, sino que puede transformarse en innovación, transferencia y soluciones concretas para problemas productivos y ambientales”, concluye Berhongaray.

Por Fabián Fessia – Área de Comunicación CONICET Santa Fe

CONICET

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miércoles, 3 de junio de 2026

Tailandia Global Research Council El CONICET participó de la reunión anual

 

 El presidente del CONICET, Daniel Salamone junto al titular de la Japanese Society for the Promotion of Science, Tsuyoshi Sugino durante la firma del convenio.

El CONICET participó de la reunión anual del Global Research Council en Tailandia

A través de su presidente, Daniel Salamone, el Consejo participó de la 14.ª Reunión Anual del Global Research Council, realizada en Bangkok, donde mantuvo reuniones bilaterales y se debatieron estrategias globales sobre ciencia abierta, investigación responsable y cooperación internacional. 

En ese marco, el organismo firmó un Memorando de Entendimiento con la Japan Society for the Promotion of Science (JSPS) para fortalecer la articulación científica tecnológica entre Argentina y Japón.

El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), a través de su presidente Daniel Salamone, participó de la 14.ª Reunión Anual del Global Research Council (GRC), el principal foro internacional que nuclea a líderes de consejos de investigación y organismos de financiamiento de ciencia y tecnología de todo el mundo. 

La edición 2026 se llevó a cabo del 18 al 22 de mayo en Bangkok, Tailandia, bajo la organización conjunta del Thailand Science Research and Innovation (TSRI) y el Natural Sciences and Engineering Research Council of Canada (NSERC). 

Durante las diferentes jornadas, el titular del Consejo participó de sesiones plenarias, grupos de trabajo y reuniones regionales junto a autoridades de agencias científicas y organismos multilaterales de América, Europa, Asia-Pacífico, África y Medio Oriente. 

Asimismo, mantuvo encuentros bilaterales con representantes de distintas instituciones científicas internacionales para fortalecer vínculos de cooperación y explorar nuevas oportunidades de articulación institucional. A su vez, el CONICET firmó un Memorando de Entendimiento con la Japan Society for the Promotion of Science (JSPS) para fortalecer la articulación científica tecnológica entre Argentina y Japón.

La reunión anual del GRC reunió a representantes de organismos científicos de distintos continentes para debatir estrategias globales de cooperación, financiamiento y gestión de la investigación. 

Los principales ejes temáticos fueron la ciencia abierta y la investigación, en línea con los desafíos internacionales vinculados al acceso al conocimiento, la evaluación responsable de la investigación y el desarrollo sostenible.

Además de participar como presidente del CONICET, Salamone asistió al encuentro en su carácter de miembro del Governing Board (GB) del GRC, órgano de conducción del foro internacional, donde tuvo una participación activa en distintas instancias estratégicas de representación institucional y moderación de sesiones de alto nivel.

El CONICET participó de la reunión anual del Global Research Council en Tailandia.

Cooperación científica internacional y reuniones bilaterales

Entre los encuentros, se destacó la reunión bilateral con la directora ejecutiva del Research Council of Norway y presidente de Science Europe, Mari Sundli Tveit, orientada a avanzar en mecanismos formales de cooperación científica entre Argentina y Noruega

Durante el intercambio se abordaron posibles esquemas de movilidad e intercambio de investigadores, proyectos piloto y financiamiento bilateral en áreas como energía, biotecnología, investigación polar, meteorología, astronomía y ciencias básicas, con especial interés en investigación antártica.

Asimismo, Salamone mantuvo una reunión con autoridades del Thailand Science Research and Innovation, encabezada por su presidente, Sompong Klaynonsruang y el vicepresidente Vissanu Meeyoo, junto al jefe de la Sección Económica, Comercial y Turismo de la Embajada Argentina en Tailandia, Juan Pablo Volken

El encuentro tuvo como objetivo presentar capacidades institucionales del CONICET y explorar líneas de cooperación en biotecnología, medicina, energía, petroquímica, investigación aplicada y desarrollo tecnológico. 

Como resultado, se avanzó en conversaciones para la futura firma de un Memorando de Entendimiento entre ambas instituciones.

Durante la agenda oficial, el titular del CONICET también participó de un encuentro institucional organizado por el International Development Research Centre (IDRC), presidido por Julie Delahanty, junto a representantes de consejos de investigación de las Américas. 

Allí se analizaron oportunidades de cooperación internacional vinculadas al fortalecimiento institucional, la innovación responsable, la inteligencia artificial aplicada a desafíos sociales y el desarrollo científico del Sur Global.

En el marco del foro, Salamone sostuvo además reuniones con la directora ejecutiva del Ministerio de Empresa, Innovación y Empleo de Nueva Zelanda, Danette Olsen; con Nicole Arbour, representante del Belmont Forum, para intercambiar experiencias y explorar oportunidades de cooperación internacional.

Además, participó de la sesión general “Potenciar y orientar las iniciativas globales: el papel de los organismos de financiación de la investigación en los movimientos internacionales de I+i sobre la reforma de la evaluación de la investigación”, de la sesión “Compromisos multilaterales: retos y oportunidades para la cooperación regional”, y de la actividad “Advancing Inclusive Open Science Ecosystems: Perspectives from Research Funders and Global Partner”. 

También fue expositor en sesiones regionales de las Américas y en espacios cerrados del Governing Board del GRC.


El encuentro con autoridades del Thailand Science Research and Innovation tuvo como objetivo presentar capacidades institucionales del CONICET y explorar líneas de cooperación en biotecnología, medicina, energía,

Acuerdo con Japón y nuevas oportunidades de articulación

Uno de los principales resultados institucionales de la misión fue la firma de un nuevo Memorando de Entendimiento entre el CONICET y la JSPS, encabezada por su presidente Tsuyoshi Sugino, orientado a fortalecer la cooperación científica tecnológica entre Argentina y Japón

El acuerdo actualiza el marco institucional de cooperación y constituye una herramienta para promover futuros programas bilaterales de investigación, financiamiento conjunto, seminarios científicos y actividades de transferencia tecnológica.

Por último,sostuvo reuniones junto a autoridades de la Embajada Argentina en Tailandia, entre ellas el embajador Gustavo Martino, Juan Pablo Volken y Claudio Ricardo Gutiérrez, con el objetivo de fortalecer la articulación institucional y consolidar oportunidades de cooperación científica internacional surgidas durante el encuentro.

El titular del CONICET, Daniel Salamone (izq) junto a la presidente del Thailand Science Research and Innovation (TSRI), Sompong Klaynongsruang (der).

Ciencia abierta y desafíos globales

El Global Research Council es una organización internacional integrada por consejos de investigación y agencias de financiamiento científico de todo el mundo que promueve el intercambio de buenas prácticas, el fortalecimiento de políticas científicas y la cooperación internacional en investigación e innovación. 

Sus reuniones anuales constituyen uno de los principales espacios globales de discusión sobre gobernanza científica, evaluación de la investigación y desafíos estratégicos para el sistema científico internacional.

La participación del CONICET en este foro reafirmó el compromiso del organismo con la cooperación científica internacional, el fortalecimiento de redes multilaterales y la construcción de agendas de investigación colaborativas orientadas a enfrentar desafíos globales.

CONICET

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martes, 20 de enero de 2026

Validación de biofármacos de última generación Una unidad del CONICET y la UNR se consolida como referente regional

  

El equipo científico trabajando en la UEM: Germán Rosano, Enrique Morales y Alejo Cantoia. Foto: IBR/ Elizabeth Karayekov

Una unidad del CONICET y la UNR se consolida como referente regional para la validación de biofármacos de última generación

Se trata de la Unidad de Espectrometría de Masas (UEM) del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR), que gracias a la incorporación de tecnología de vanguardia puede analizar los anticuerpos monoclonales usados en terapias contra el cáncer con una precisión única a nivel nacional.

Desde su creación en 2021, bajo la dirección del investigador del CONICET Eduardo Ceccarelli, la Unidad de Espectrometría de Masa (UEM) del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR, CONICET–UNR) es un espacio donde la investigación básica, la innovación tecnológica y la vinculación con el sector productivo confluyen en torno a una herramienta analítica clave para la biología moderna: la espectrometría de masas.

Germán Rosano, actual director de la UEM en la sala de instrumental de IBR. Foto: IBR/ Elizabeth Karayekov.

Esta técnica se volvió esencial en biomedicina, biotecnología y desarrollo farmacéutico, dado que permite caracterizar con precisión productos terapéuticos complejos y aportar evidencia directa sobre atributos críticos de calidad. 

“La espectrometría de masas mide masas moleculares con una sensibilidad y eficiencia altísima. 

En sólo dos horas podemos conocer la identidad exacta de diez mil moléculas, sus modificaciones químicas y su grado de pureza.”, detalla Germán Rosano, investigador del CONICET en el IBR y actual director de la UEM. 

Y destaca: “Todas las semanas llegan nuevas solicitudes de servicios y el equipo funciona las 24 horas del día, estamos fortaleciendo las capacidades del sistema público y del privado ofreciendo un servicio de calidad, eso nos llena de orgullo”, expresa.

Tras la inversión cercana a un millón de dólares que le dio origen, la UEM lleva realizados casi 250 servicios -aproximadamente el análisis de 2 mil muestras- a instituciones y empresas del país y la región. 

Rosano destaca por un lado la experticia del equipo y también que los servicios tienen costos muy competitivos en el mercado, brindando una asesoría personalizada que los diferencia de los servicios similares que pueden realizarse enviando muestras al exterior.

Eduardo Ceccarelli preparando el flamante equipamiento para su primer análisis. Foto: gentileza de los investigadores.

Trabajar con moléculas intactas

Un espectrómetro de masas está preparado para estudiar proteínas por una técnica que requiere como primer paso cortarlas en ‘pedacitos más pequeños’ (denominados péptidos) para poder analizarlas. 

Luego se trabaja con esos fragmentos y se arma el “rompecabezas” para tener los resultados de la proteína completa. 

Esa es la estrategia porque los espectrómetros de masa generalmente no tienen la capacidad de analizar proteínas de alto peso molecular (gran tamaño). 

“Es un enfoque robusto y extremadamente informativo, pero puede dejar fuera datos sobre la molécula intacta, que pueden resultar muy relevantes, por ejemplo, en el caso de las proteínas bioterapeúticas que produce la industria farmacéutica”, advierte Rosano.

En este sentido, actualmente están en pleno desarrollo las inmunoterapias para el tratamiento de diversos tipos de cáncer. 

Estas estrategias terapéuticas se basan en el uso de anticuerpos monoclonales, proteínas de gran tamaño diseñadas para reconocer de manera altamente específica a las células tumorales. 

Al unirse a sus blancos moleculares, estos anticuerpos permiten identificar a las células malignas y desencadenar distintos mecanismos que contribuyen a su eliminación.

Los técnicos de CONICET altamente capacitados llevan adelante la preparación de muestras y operación del complejo equipamiento de la UEM. En la foto: Enrique Morales y Alejo Cantoia. Foto: IBR/ Elizabeth Karayekov

Una vez que un anticuerpo monoclonal es aprobado para su administración en humanos, su producción queda protegida por una patente, que otorga exclusividad al laboratorio que lo desarrolló. 

Sin embargo, a medida que estas patentes expiran, otros laboratorios pueden producir biosimilares, es decir, anticuerpos altamente comparables al fármaco original, aunque fabricados por empresas distintas al titular de la patente. 

Para que un biosimilar sea aprobado, debe demostrar una equivalencia estricta con el compuesto original en términos de estructura molecular, modificaciones postraduccionales y actividad biológica. Explica Rosano: 

“En ese camino, una de las herramientas más informativas es el análisis de proteínas intactas de gran tamaño con plataformas de alta resolución. 

En la UEM incorporamos a nuestro espectrómetro de masas el módulo BioPharma, que nos permite realizar este tipo de mediciones“. 

Eso significa que pueden analizar proteínas muy grandes sin tener que cortarlas en fragmentos previamente. 

“Hemos diseñado el flujo de trabajo para hacer estos análisis, volviéndonos el único proveedor de estos servicios en el país y de la región CONOSUR (exceptuando Brasil)”, declara entusiasta Rosano.

Espectrómetro de masa Q Exactive HF (analizador Orbitrap High Field, Thermo Scientific). Foto: IBR/ Elizabeth Karayekov

En los últimos años han surgido nuevas estrategias terapéuticas que amplían aún más el potencial clínico de los anticuerpos monoclonales. 

Entre ellas se destacan los anticuerpos conjugados, que combinan la especificidad del anticuerpo con la potencia de una droga unida químicamente a su estructura. 

En este caso, el anticuerpo actúa como un sistema de transporte dirigido que reconoce su blanco en la célula tumoral y permite la entrega localizada del fármaco, aumentando la eficacia y reduciendo efectos adversos. 

La complejidad estructural de estos conjugados plantea desafíos analíticos aún mayores: no solo es necesario confirmar la presencia de la droga, sino también determinar cuántas moléculas de fármaco se unen a cada anticuerpo . 

Según Rosano, la medición precisa de este valor es crítica para la calidad y seguridad del producto, y la espectrometría de masas es el estándar de oro para hacerlo. 

Y concluye: “Al articular la caracterización por espectrometría de masas con capacidades locales de producción de proteínas recombinantes, en la UEM se abren muchas puertas: es un universo que no estaba explorado en nuestro país”.

El equipo de la UEM junto a los estudiantes seleccionados para el curso internacional realizado en IBR. Foto: gentileza de los investigadores.

Contagiar el entusiasmo

Otro pilar de la UEM es difundir y transferir los conocimientos que poseen sobre la técnica y sus aplicaciones con la realización de cursos internacionales. 

“La espectrometría es un universo tan lindo que, cuando se enseña con claridad y con aplicaciones reales, despierta interés y genera nuevas capacidades”, expresa Rosano.

En 2025, se seleccionaron 22 participantes de Uruguay, Chile, Ecuador, Brasil, México, Costa Rica, Colombia y varias provincias de Argentina, que llegaron a Rosario para aprender sobre la producción y caracterización de proteínas terapéuticas mediante espectrometría de masas. 

En el grupo coincidieron desde representantes de la industria privada con interés de incorporar esta técnica analítica en sus procesos productivos, hasta funcionarios gubernamentales involucrados en la regulación de proteínas terapéuticas, pasando por investigadores e investigadoras del sector académico. 

Además de los integrantes de la UEM, el plantel docente se completó con expertos internacionales en espectrometría de proteínas terapéuticas y en producción de proteínas recombinantes. 

“Recibir a estas personas también nos ayuda a entender más sobre el proceso productivo y evaluar cómo podemos atender las necesidades del sector desde nuestra experticia”, señala Rosano y remarca la importancia de contar con este tipo de servicios de alta complejidad en el sistema científico público argentino y concluye: 

“Dado el ecosistema de empresas biotecnológicas del país y el sistema académico público tan  diverso era muy importante lograr desarrollar la espectrometría de masas al nivel que lo hemos llevado en la UEM, se nota que hemos logrado cubrir un vacío que hasta ahora permanecía sin explorar en profundidad.”

Empresas e instituciones interesadas en caracterización de bioterapéuticos pueden contactar a la UEM-IBR (CONICET-UNR) para una reunión técnica inicial y definición del plan analítico: https://ibr-conicet.gov.ar/unidad-de-espectrometria-de-masa/

Por Elizabeth Karayekov – Área de Comunicación IBR (CONICET-UNR)

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